Rejuvenece la piel desde dentro estimulando la producción natural de colágeno. Mejora la firmeza, la hidratación y la calidad cutánea de forma progresiva y duradera.
Los inductores de colágeno o bioestimuladores son sustancias que, al ser infiltradas en la dermis, desencadenan una respuesta biológica que estimula la producción de colágeno, elastína y ácido hialurónico propios de nuestro organismo. A diferencia de los rellenos tradicionales que simplemente añaden volumen, los bioestimuladores actúan como catalizadores del proceso natural de regeneración cutánea. El resultado es una piel progresivamente más firme, hidratada, luminosa y joven, que mejora su calidad desde las capas profundas. El efecto es gradual pero de mayor duración que los rellenos convencionales: los resultados pueden mantenerse entre 18 meses y 2 años. Son especialmente eficaces para tratar la flacidez cutánea, la calidad de la piel envejecida y la pérdida general de firmeza. Se pueden aplicar en cara, cuello, escote y manos.
Los inductores de colágeno son especialmente recomendados para personas con pérdida de firmeza y calidad cutánea asociada al envejecimiento. Son óptimos para pacientes entre 35 y 65 años que buscan un rejuvenecimiento global, natural y progresivo. También son adecuados para personas que prefieren un tratamiento con mayor duración que los rellenos convencionales y cuyo objetivo principal es mejorar la calidad de la piel más que añadir volumen.
El especialista analiza el estado y la calidad de la piel para determinar el tipo de bioestimulador más adecuado.
Se aplica anestesia tópica para garantizar el confort durante el procedimiento.
El bioestimulador se infiltra mediante técnicas de microinyección o cánula en los planos dérmicos adecuados.
Los resultados son progresivos. Se recomienda una sesión de refuerzo al mes y posteriormente una de mantenimiento anual.
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